domingo, 12 de septiembre de 2010

Orientación vocacional. Haciendo camino al andar…”

La Orientación Vocacional constituye un amplio orden de tareas que incluyen lo pedagógico y lo psicológico en el nivel del diagnóstico, la investigación, la prevención y la resolución de la problemática vocacional.

Entendemos por Orientación Vocacional a las tareas que realizan los psicólogos especializados cuyos destinatarios son las personas que enfrentan un determinado momento de su vida, por lo general el pasaje de un ciclo educativo a otro, con la posibilidad y necesidad de ejecutar decisiones. Esto hace de la elección un momento crítico de cambio en la vida de los individuos. Y de cómo las personas enfrenten y elaboren ese cambio dependerá su desarrollo ulterior, ubicable en algún punto del continuum del pleno bienestar o la salud.
La Orientación Vocacional implica así un proceso compuesto por varios momentos. Uno de autoconocimiento, momento fundamental respecto de la reflexión sobre qué intereses y características singulares hacen diferente a cada persona a partir de la cual será posible tomar una decisión responsable. Por otro lado, el momento de informarse, que cobra relevancia en tanto es el momento para comenzar a buscar que estudiar, a pensar que se sabe al respecto, que se quiere, que se desea.

Es especialmente en la etapa de la adolescencia donde suelen emerger las mayores dificultades de índole vocacional, pero también donde son posibles las mejores soluciones. Más específicamente entre los quince y diecinueve años aproximadamente, empiezan a delinearse con más claridad los conflictos relativos al acceso del mundo adulto en términos ocupacionales. Y solo reconociendo los conflictos propios de esta etapa evolutiva es que podemos pensar las dificultades vocacionales que pueden aparecer.

En este sentido se hace necesario señalar la importancia que tiene el acompañamiento de los padres hacia los jóvenes en el camino de la construcción de su identidad personal, social y vocacional, un acompañamiento capaz de promover el arribo hacia la construcción de un proyecto profesional articulado a un proyecto de vida. Este es un punto interesante a mencionar, ya que muchas veces el deseo de los adolescentes queda obturado por el deseo o las frustraciones de los padres.

Porque los jóvenes, deben resolverse también frente a una serie de sueños, influencias, presiones y deseos presentes en su grupo familiar, cuyas expectativas sienten que deben satisfacer. En muchos casos los jóvenes pueden ser capaces de resolver ésta conflictiva por sí mismos, pero en otros casos la elección de una carrera puede llegar a transformarse en un verdadero conflicto no solo vocacional sino además familiar.

Es aquí cuando el aporte de la información no alcanza y cuando el adolescente se encuentra cada vez más confundido o angustiado, sintiéndose incapaz de saber cuál es “su carrera” o inútil para aquello que ofrece el mercado. Y es así como comienzan a deambular por distintas carreras intentando satisfacer, en ocasiones, deseos que no son propios.

En algunos casos, basta solo con orientar a los jóvenes acerca de cuáles son sus potencialidades y ayudarlos en el recorrido de la elección de su futuro profesional. En otros casos, se evidencia un verdadero conflicto, que como todo síntoma psicológico, suele decir una verdad oculta para el que lo padece. Es en ese punto donde un profesional especializado puede ayudarlos a encontrar un lugar para sí mismos que luego les posibilite hacer una elección.

Porque se trata de un momento crítico de cambio en la vida de los individuos y se intentará que el camino por andar sea lo más acorde a sus sueños y deseos puestos siempre en juego en tanto son el motor de nuestra existencia.

Para finalizar, me gustaría compartir un texto de J. Copeau el cual considero que describe muy bien el proceso de construcción de la identidad que se intenta producir en el espacio entre el adolescente que busca y el profesional que lo orienta.

Dice: “Lo esencial para el comediante es entregarse. Para darse, es necesario que primeramente se posea a sí mismo. Nuestro oficio, con la disciplina que presupone es trama propia de nuestro arte, junto con la libertad que éste exige…La técnica no sólo no excluye la sensibilidad, sino que la autoriza y la pone en libertad…Gracias al oficio podemos abandonarnos, porque gracias a él sabremos volver a encontrarnos”.

Lic. Antonela Baffigi

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