miércoles, 13 de octubre de 2010

Día Nacional del Psicólogo

Desde el año 1974, cada 13 de Octubre se celebra en nuestro país el Día Nacional del Psicólogo.
La fecha remite al Primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología que tuvo lugar en la Ciudad de Córdoba del 11 al 13 de Octubre de 1974. Dicho evento fue convocado por la Confederación de Psicólogos de República Argentina (COPRA). En la reunión plenaria final, el día 13, la Lic. Libertad Amante (miembro de la Cátedra de Psicología del Trabajo) propuso instituir esa fecha como ‘Día del Psicólogo’ y la moción fue unánimemente aprobada.

"Reflexiones de la Lic. Libertad Amante sobre el Día del Psicólogo"
[...] Uds. se habrán preguntado el por qué de esa propuesta. [...] Aquella fue una época de auge revolucionario en la Argentina, donde Córdoba mostraba lo más avanzado de ese proceso; con hitos como el cordobazo y las heroicas luchas de los obreros mecánicos, que -como el resto del país- estrecharon filas con el estudiantado que, buscando cambios sociales substanciales, sellaron la unidad obrero-estudiantil. La psicología también estaba atravesada por ese proceso, tanto en el ámbito académico como en el gremial. Y esta propuesta tenía que ver con una búsqueda de identidad como psicólogos, identidad que nos había sido negada, relegada, bastardeada. Era indispensable, entonces, definir quienes éramos y de dónde veníamos, por eso fue necesaria una propuesta que unificara el profundo debate sobre el rol del psicólogo; el debate era muy fuerte, las posturas encontradas y exigía una definición trascendental: Seguir siendo un profesional de la buena adaptación al sistema imperante o posicionarse desde un nuevo lugar como agentes de Cambio social. Diferentes posicionamientos cuyas causas, quizás tendríamos que bucear en nuestros orígenes, primero ligados a la Filosofía y después a la psiquiatría, donde los viejos psiquiatras no estaban dispuestos a compartir el poder con estos noveles profesionales que sólo usaban la palabra; ni los monopolios de los medicamentos a resignar sus márgenes de ganancia.Tal vez la diversidad teórica de las carreras en las universidades incidió, también, en la identidad de aquellas primeras promociones; porque, seguramente, no fue lo mismo asimilar el pensamiento de Freud, Melanie Klein o Lacan con el de Sarte, Bleger o Enrique Pichón Riviere. Experiencias puntuales como las de los estudiantes de la Plata que realizaron prácticas en conjunto con los estudiantes de ingeniería, donde los jóvenes estudiantes de psicología tuvieron que enfrentarse por primera vez con las inhumanas condiciones de trabajo en los talleres y fabricas, contrastando con la visión que les daban los manuales de la psicología industrial, editados en los Estados Unidos o en Alemania. Hechos como éstos pueden explicar, tal vez, estas posturas encontradas, que fueron motor de búsqueda de nuevos caminos y del cuestionamiento de modelos heredados. Tenemos algunas respuestas más a aquella pregunta inicial de ¿Quiénes Somos?: Somos aquellos profesionales de un saber y una práctica desvalorizada, los que hemos recorrido caminos sin huellas. Somos los que tuvimos que trabajar casi 30 años sin reglamentación legal. Somos producto de una historia de enfrentamientos entre el ser legal y el ejercicio clandestino. Nuestras energías de los años 60 o 70 estuvieron puestas en las luchas gremiales con el poder médico y el poder público para que se legitimara nuestra práctica. Somos los que debimos enfrentar graves desafíos, como cuando un gobierno de facto, decidió definir al psicólogo como auxiliar de la psiquiatría, cercenando nuestras posibilidades laborales. O cuando la Asociación Médica Argentina prohibe a los psicólogos el ejercicio del psicoanálisis, o, cuando la Asociación Psicoanalítica Argentina decide cerrar sus puertas a los no-médicos, por sumisión y complicidad con el sistema político imperante. Pero, quizás, el peor desafío que enfrentamos fue cuando la dictadura militar instaurada en 1976 inició el cierre de las carreras de psicología, donde algunos fuimos perseguidos, cesanteados, encarcelados y otros muertos o desaparecidos, como en el caso de nuestra colega Beatriz Perossio, la entonces presidenta de la COPRA. Y, acá, en San Luis, somos los que, desde la Universidad Nacional de Cuyo y como Escuela de Pedagogía y Psicología, forjamos la unidad docente-no docente-estudiantes contra el poder hegemónico, que desde Mendoza, se expresaba en los claustros universitarios, obstaculizando el desarrollo científico y tecnológico y sobre todo, en las ciencias sociales y humanas. Los que construimos una organización gremial -que fue la primera Asociación Cuyana de Psicólogos y nacionalmente, la Confederación de Psicólogos de la República Argentina – COPRA – gracias a la lucha iniciada por un grupo de psicólogos, entre ellos Delfín Gialluca, Plácido Horas, Anibal Lentini, Angel Rodríguez Kauth. Es probable que el conocimiento o el reconocimiento de estos hechos permita comprender la propuesta como parte de la búsqueda de una identidad profesional. Hoy, lo mismo que ayer, a los que nos gusta andar caminos sin huellas, somos y no somos los mismos, los que hoy nos identificamos con el pensamiento de Enrique Pichón Riviere y nos definimos como promotores del protagonismo social, luchamos por el mismo reconocimiento. Hemos recorrido un largo camino, hemos luchado, obteniendo conquistas importantes; y debemos seguir sorteando obstáculos, que en la época actual, se traducen en escasez laboral, desocupación y en nuevos embates legales, como es el anteproyecto de ley, ingresado en el año 2003 a la Legislatura de la Provincia de La Pampa, que ubica la práctica del psicólogo como “actividad de colaboración”, lo que significa un franco retroceso frente a conquistas ya logradas. Hechos que nos afectan como trabajadores de la salud, impidiendo que nuestra profesión sea plenamente ejercida y dignamente reconocida. Es por eso que convocamos a todos los psicólogos a sumarse a las entidades que nos representan para aunar esfuerzos desde cada lugar y poder cambiar este estado de cosas.
Seguimos creyendo que es necesario y es posible.
De lo que se trata es de hacer posible lo necesario.
Fuente: Revista Electrónica de Psicología Política

Centro Integral de Psicología S I R,
saluda a los Psicólogos en su día

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